miércoles, 28 de julio de 2010
Instrucciones para llorar
Instrucciones para llorar. Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
miércoles, 21 de julio de 2010
Historias (3ª parte)
Habían pasado como seis o siete años desde aquella llamada o, al menos, eso pensaba Xavier. Desde luego algo había cambiado en él. Seguía absorto en su trabajo y sus negocios pero su mente estaba inquieta continuamente y a veces, cuando salía de la ciudad, la dejaba volar. A veces se iba tan lejos que le costaba varias horas regresar, pero sin duda, era cuando más merecía la pena.
Solía imaginar una bonita cena, con una buena conversación y una inmejorable compañía. Solía imaginar bonitos finales, de los malos ya se encargaba la propia realidad. En esos finales no había tristes despedidas ni prisas. Todo llegaba en su debido momento. Al acabar la cena, la conversación seguía en algún lugar de luz baja, buena música y poca gente, de esos que le gustaba visitar cuando tenía algo de tiempo libre.
- ¿Y después?
- Ya sabes qué pasa después.
lunes, 5 de julio de 2010
¿Te mareas o te asustas?
"Dijo una vez:
- Mochuelo,¿es posible que si cae una estrella de ésas no llegue nunca al fondo?
Daniel, el Mochuelo, miro a su amigo, sin comprenderle.
- No sé lo que quieres decir - respondió.
El moñigo luchaba con su deficiencia de expresión. Accionó repetidamente con las manos y, al fin, dijo:
-Las estrellas están en el aire,¿no es eso?
-Eso.
-Y la tierra esta en el aire también como otra estrella,¿verdad? - añadió.
-Si;al menos eso dice el maestro.
-Bueno, pues es lo que te digo. Si una estrella se cae y no choca con la Tierra ni con otra estrella, ¿no llega nunca al fondo? ¿es que ese aire que las rodea no se acaba nunca?
Daniel, el mochuelo, se quedó pensativo un instante. Empezaba a dominarle también a él un indefinible desasosiego cósmico. La voz surgió de su garganta indecisa y aguda como un lamento.
- Moñigo.
- ¿Que?
- No me hagas esas preguntas: me mareo.
- ¿Te mareas o te asustas?
- Puede que las dos cosas - admitió.
Rió, entrecortadamente, el Moñigo.
-Voy a decirte una cosa- dijo luego.
-¿Que?
- También a mí me dan miedo las estrellas y todas esas cosas que no se abarcan o no se acaban nunca. Pero no lo digas a nadie, ¿oye? Por nada del mundo querría que se enterase de ello mi hermana Sara."
- Mochuelo,¿es posible que si cae una estrella de ésas no llegue nunca al fondo?
Daniel, el Mochuelo, miro a su amigo, sin comprenderle.
- No sé lo que quieres decir - respondió.
El moñigo luchaba con su deficiencia de expresión. Accionó repetidamente con las manos y, al fin, dijo:
-Las estrellas están en el aire,¿no es eso?
-Eso.
-Y la tierra esta en el aire también como otra estrella,¿verdad? - añadió.
-Si;al menos eso dice el maestro.
-Bueno, pues es lo que te digo. Si una estrella se cae y no choca con la Tierra ni con otra estrella, ¿no llega nunca al fondo? ¿es que ese aire que las rodea no se acaba nunca?
Daniel, el mochuelo, se quedó pensativo un instante. Empezaba a dominarle también a él un indefinible desasosiego cósmico. La voz surgió de su garganta indecisa y aguda como un lamento.
- Moñigo.
- ¿Que?
- No me hagas esas preguntas: me mareo.
- ¿Te mareas o te asustas?
- Puede que las dos cosas - admitió.
Rió, entrecortadamente, el Moñigo.
-Voy a decirte una cosa- dijo luego.
-¿Que?
- También a mí me dan miedo las estrellas y todas esas cosas que no se abarcan o no se acaban nunca. Pero no lo digas a nadie, ¿oye? Por nada del mundo querría que se enterase de ello mi hermana Sara."